Restaurante en Sevilla
NUEVA COCINA RÚSTICA
Cocina rústica, fresca y sencilla con horno de piedra a la vista
Torres y García es el restaurante en Sevilla que devolvió el alma a la cocina de siempre. Un restaurante en Sevilla centro donde comer bien no es una casualidad sino una promesa: producto honesto, horno de piedra a la vista y una sala que invita a quedarse.
La propuesta gastronómica de Torres y García gira en torno al concepto de Nueva Cocina Rústica: una propuesta culinaria que recupera la esencia de los sabores de siempre —los guisos lentos, los fondos de olla, las brasas y los aromas del horno de piedra— y los reinterpreta con técnica contemporánea, materias primas de primera calidad y una puesta en escena cuidada al detalle.
Con una identidad única fusiona la herencia culinaria con un toque contemporaneo; volver al origen con criterio: platos honestos, sabrosos que conectan con quien los prueba. Un concepto pionero en la ciudad cuando Torres y García abrió sus puertas en 2015.
Una de las grandes virtudes de Torres y García es la variedad de sus espacios, que permiten vivir la experiencia de forma diferente en cada visita. El local se articula en cinco zonas diferenciadas: EL TRAGALUZ, LA TERRAZA INTERIOR, EL PATIO INTERIOR, EL ALMACÉN, LA MESA IMPERIAL (RESERVADO).
Nuestro restaurante en Sevilla ocupa más de 500 m² en el corazón de El Arenal. Cinco ambientes únicos para que cada visita sea diferente. Si estás pensando en el mejor restaurante de cocina rústica en Sevilla centro, difícilmente encontrarás un espacio con esta historia, este carácter y esta cocina. Un restaurante en Sevilla reconocido en la Guía Michelin y Condé Nast Traveler que sigue siendo, ante todo, un lugar para disfrutar.
La decoración de Torres y García es uno de sus sellos de identidad más reconocibles en Sevilla. Combina con maestría las paredes de ladrillo visto, los techos altos de madera, lámparas de diseño y los grandes ventanales para crear un ambiente que se ha definido como industrial-colonial: robusto y cálido a la vez, moderno sin perder la solera de la casona del Arenal.